
La Junta de Comisionados del Condado de Cook votó abrumadoramente 15-2 el miércoles para derogar el impuesto de un centavo por onza a las bebidas azucaradas, que entró en vigencia este verano, y ahora se eliminará el 1 de diciembre.
Muy a pesar de la insistencia de la presidenta de la Junta, Toni Preckwinkle, quien argumentaba que la eliminación del impuesto obligaría al condado a implementar un recorte del 11% a los presupuestos de salud pública y del sistema de justicia criminal, principalmente.
Aunque ello perjudicaría al sistema de justicia criminal, desde su elección, Preckwinkle redujo el número de presos de la cárcel del Condado de Cook en un 25 por ciento y el número de menores en el Centro de Detención Temporal Juvenil a la mitad.
Preckwinkle no proporciona un plan de gastos alternativos ahora que el impopular impuesto a la soda fue revocado. La Presidenta piensa dejarle las decisiones de dónde recortar presupuesto a los comisionados y funcionarios del condado, incluyendo la posibilidad de nuevos impuestos o aumentos.
La funcionaria alertó al público que eliminar el ‘soda tax’ implicaría despedir a médicos, enfermeras, fiscales, defensores públicos, y guardias de la cárcel “porque ahí es donde va el 87 por ciento de nuestro dinero”, dijo Preckwinkle. Su administración ya ha reducido el personal del condado un 10 por ciento.
Los comisionados tendrán que encontrar maneras de recortar $200 millones en gastos del presupuesto de Preckwinkle para el 2018. Tienen hasta el 30 de noviembre para aprobar un plan de gastos.
La medida incrementó los precios de las bebidas azucaradas a pesar del enojo de los consumidores.
Hasta la fecha este impuesto había recaudado $16 millones de los $200 millones que necesita el condado para equilibrar el presupuesto.
“Los residentes del condado de Cook enviaron un fuerte mensaje sobre la manera que quieren que equilibremos el presupuesto”, afirmó el comisionado Jesús García, que hace un año favoreció el impuesto.
García explicó que cambió de opinión al observar que los residentes y pequeños comerciantes también cambiaron de parecer.
El impuesto había sido promocionado por Preckwinkle como una manera de combatir el consumo de bebidas azucaradas, especialmente entre las minorías, las cuales padecen de altos niveles de obesidad y diabetes.
“Yo he visto un grande impacto negativo en las ventas de nuestras bebidas en mi ruta”, se quejó Matt Dixon, un distribuidor de estas bebidas.
Desde que se planteó el “soda tax”, unos $13 millones se han vertido en anuncios de televisión y radio a favor y en contra del impuesto que entró en vigor el 2 de agosto y que generó una gran controversia; enfrentó principalmente a la campaña Can the Tax de la industria refresquera, con el ex alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, quien ha gastado decenas de millones para respaldar el impuesto a la soda en Chicago y en todo el país.
Impuestos similares han sido implementados este año en Seattle, Washington y Filadelfia, Pensilvania.
Para los demócratas, eliminar el impuesto es una manera de tratar de aliviar una lista de aumentos a los impuestos del condado y la ciudad.
La controversia se desarrolla en el marco de las aspiraciones de Preckwinkle a postularse para un tercer y último término. Y, cuando los asientos de los 17 comisionados se disputarán en las urnas.
El Condado de Cook es la jurisdicción más grande en el país que aprobó un impuesto a la soda, por lo que su derrota aquí podría ser visto como una regresión significativa para los defensores de la salud pública – y una gran victoria para la empresa refresquera agrupada en la American Beverage Association que ha gastado decenas de millones para pelear contra los impuestos a la soda.
—Con información de EFE
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