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Hace unos años, Camila soñaba con cantar en los grandes escenarios y hoy ese sueño es toda una realidad. Los máximos ganadores del Grammy Latino lograron levantar de sus asientos a las miles de almas que llegaron un domingo para cantar junto a ellos en el Gibson de Universal Studios, sin importar que al otro día tendrían que ir a trabajar. La desvelada valió la pena porque se trató de una noche de romanticismo, amor y complicidad musical al ritmo de Mario, Samo y Pablo, juntos conocidos como Camila.

A las 9:21p.m. el romántico y talentoso trío salio al escenario. No habían abierto la boca y ya el público se ponía de pie para recibirlos con gritos y ovaciones.

Los gritos fueron tan sonoros que al escucharse los primeros acordes de “Mientes” casi ni se escuchaba la guitarra de Pablo.

Mario, sentado frente al piano, comenzó a ofrecer una interpretación repleta de evidente sentimiento “Y hoy estoy mucho mejor sin ti”, entonaba con énfasis y hasta parecía que iba con dedicación y todo. (¿Será que era un mensaje oculto para Yuridia?)

La gente los adora eso es algo de lo que no hay duda. En cada grito, en cada ovación, en cada llamada de “Camila, Camila, Camila” se desbordaba esa pasión por el grupo.

“Buenas noches Los Angeles”, gritó Mario ante las ovaciones de las fans. “Les tengo tres preguntas: ¿Aquí creemos en el amor? ¿Creemos en la fe? ¿Creemos en la igualdad?”, preguntó el lider del grupo. “Y tengo una cuarta [pregunta] ¿por qué no? ¿Les gusta cantar?… Chicos bienvenidos”, agregó Mario ante las ovaciones de laS chicas que en su mayoría iban del brazo de sus novios.

“Antes que pase más, tiempo contigo amor, tengo que decirte que eres el amor de mi vida…”, entonaba la banda y el público los secundaba para darle a “Todo Cambió” un matiz de complicidad y camaradería.

“Este es un sueño y hoy lo estamos cumpliendo”, expresó Mario para luego interpretar “En cambio tú” junto a Samo, quien expresó sus primeras palabras de agradecimiento. “Muchisimas gracias por cantar tan lindo Los Angeles”, dijo.

“Latinoamerica entera gracias por cantar”, secundó Mario todavía sentado frente al piano para luego complacer con “Entre tu alas”.

“Hace 8 años, se dice fácil, pero no lo ha sido y se incluyen muchas desveladas de cuando nos conocimos. La vida se encargo de ponernos en el camino. Un día yo estaba en el estudio tocando la guitarra y luego llegó Samo con su increíble voz y Pablo con su talento y así comenzo la magia. El resto lo conocen ustedes”, confeso Mario con emoción.

Y ese instante no pudo ser más propicio para interpretar “Abrazame”, el cual colocó a los tres jóvenes abrazados al filo del escenario.

“Bésame” también se hizo presente en las gargantas de los presentes y fue Mario quien los siguió en el piano. Los celulares, los flip y las cámaras fotográficas iluminaban el Gibson como si se tratara de una pradera en la oscuridad.

“Este tema lo escribí en un momento muy doloroso. Muchísimas gracias por hacerla parte de sus vidas”, señaló Samo antes de darle voz a “De qué me sirve la vida”, un tema que interpretó lleno de energía.

“A César lo que es del César”

En pleno escenario Mario le contó a la audiencia que “hace 15 años estaba en Torreón, Coahuila, ahí nací, y fue donde descubrií una equivocación de mi vida. Estaba tocando el piano y recuerdo que escribí mi primera canción. Al otro día hice el mismo ejercicio y salió mi segunda canción y al rato hice otra canción y otra canción. Y luego conozco a Samo y a Pablo y hoy estamos aquí con ustedes”, comentó.

Esa confesión forma parte de su desesperado pasado en el que Mario no entendía por qué todos sus grandes temas no los podía interpretar él mismo en un escenario. Sus emotivas inspiraciones iban a parar al repertorio de otros cantantes y su oportunidad de hacerlo nunca llegaba, hasta que Sony se las dio. Hoy en día, Mario entiende que el momento estaba escrito y que ese tiempo de espera le sirvió para echar fuertes raíces.

Hay un adagio que dice que “las penas te mantienen humano. Las caídas te mantienen humilde. El éxito te mantiene brillante… Si no consigues lo que anhelas, no desesperes… quizá sólo estés echando raíces…”. Quizás esto es lo que le pasó a Mario y a su par de cuates.

Sigue la música

El concierto continuó con un momento dedicado a esos temas de su inspiracion que llegaron a la cima de reconocimiento en las voces de otras grandes estrellas. “Estoy tocando fondo”, abrió el homenaje a esas canciones. Ese fue el tema que fue a parar a manos de Kalimba, le siguio “Volverte a Amar”, del cual se apoderó Alejandra Guzmán y finalizó con “Equivocada” el éxito que llego a la cúspide en la voz de Thalía.

Tras esta dosis de romanticismo y de letras cortavenas, Mario se levantó del piano y le puso energía a la velada. “Los Angeles yo los veo un poquito apagados. Todo el mundo arriba, venga, venga”, dijo Mario para darle ritmo al momento con “Yo quiero”.

“Este teatro [El Gibson] tiene una vibra muy buena y me da orgullo cantar en este mismo lugar que han cantado tantas estrellas. Este es un tema que escribí en un momento triste de mi vida que luego de tantas cosas y tantas giras la dejé y cuando quise recuperarla ya era demasiado tarde. Este tema se llama ‘Me Voy'”, dijo Pablo, el guitarrista.

“Nanga Tifeo” también tuvo su espacio al sonido de la guitarra de Pablo y el acompanamiento de un violin.

“De mí” puso el toque místico y espiritual a la velada al sonar de los tambores, las cuerdas y los instrumentos folclóricos de viento.

“Alejate de mí” entró en un momento justo para poner a suspirar a sus fans.

“Esta canción va desde el fondo del corazón de Camila para ustedes. En nuestro país hay una ola de violencia muy grande, pero nuestra gente latinoamericana tiene un corazón más grande y esta noche cantando con nosotros estamos contrarrestando la violencia. Gracias por pagar un boleto y estar aquí cantando con nosotros… ‘Coleccionista de Canciones’ para todos ustedes”, dijo Samo.

Tras ofrecer una noche mágica a sus fans, llego el cierre en medio de una lluvia de confetti plateado que bañana el escenario y los gritos de una audiencia satisfecha y llena de emoción.

“Otra, otra, otra”, le pidieron y Camila le dio nuevamente la vuelta al disco cantando dos más.

“Nos ayudan a cantar” dijo para repetir el tema que abrió el concierto “Mientes”.

“Nos ayudan a cantar”, preguntó nuevamente y entonó “Todo Cambio” por segunda ocasión en la noche.

Pero esta vez los coros fueron entonados con mayor intensidad y Mario les pidió que se tomaran de las manos y con los abrazos arriba la audiencia cantaba junto a ellos dándole un final de nostalgia y armonia a una gran noche.